Vemos con tristeza cómo se desmorona lo que hemos construido durante muchos años, no sólo los que estamos vivos, también los que han muerto, es triste, es lamentable.
El 11 octubre buscamos que se unificaran los dos grupos, no fue posible hacerlo así, porque seguramente no comprendieron la gravedad del golpe; pensaron y algunos siguen actuando como si estuviéramos aún en el enfrentamiento electoral. Es desesperante para nosotros ver que esto sigue dándose mientras el proceso de desintegración y de agresión sigue adelante.
El gobierno no ha resuelto, le interesa muy poco que un sector de la sociedad no tenga para comer como tampoco le interesan las deficiencias del servicio, el objetivo es el control del sindicato y destruir a la empresa.
Esta parte de la destrucción del sindicato no la podemos atribuir al proceso electoral pasado. Recuerden ustedes, desde hace muchos años tiene intención el gobierno de destruir a Luz y Fuerza y darle a CFE todo el control. Así actuaron contra la Tendencia Democrática y el sindicato estuvo amenazado, como decían los presidentes; de un plumazo los desaparezco.
A partir de esta condición las direcciones del sindicato, cada una en su momento, fueron buscando cómo sortear la agresión, como ir fortaleciendo a la empresa y cuidando al sindicato.
Esta última parte se descuidó en la última etapa de nuestra vida sindical y laboral. Se prefirió enfrentar en una forma antagónica al gobierno y el resultado ahí está, tenemos un problema verdaderamente grave.
En la mente de todos ustedes, en la mía, en la de muchos, creímos éramos invencibles y esa enfermedad entre nosotros nunca debió infectar a la dirección del sindicato. Nunca pensamos estar en esta situación y todavía hay quien dice; a lo mejor yo me muero y les tocará los que vengan.
Nadie pensaba realmente que esto iba a suceder, pero la dirección tenía la obligación de haberlo previsto, por no hacerlo en algunos momentos criticamos y cuestionamos a otros secretarios generales, a otras direcciones y también criticamos el acercamiento agachón con el gobierno.
Algunos, al pensar políticamente en la empresa y el sindicato, nos cuestionábamos el porqué a otros los han destruido y porque nos están dejando a nosotros, la respuesta es que los secretarios generales iban buscando no confrontar al inútilmente al gobierno.
Me decía; el día que hagamos una huelga vamos a sufrir y aún así nos preparábamos, utilizábamos esa parte del recurso político, a pesar de tener esa amenaza latente.
El enfrentamiento inútil destruyo a la empresa, destruyó al sindicato, enveneno a los grupos de compañeros; el que no esté de acuerdo con lo que yo digo, es traidor, eso no es correcto.
Hoy está más descompuesta la gente, nuestros compañeros, producto de la desesperación se entiende eso, es cuando se facilita tener un caldo de cultivo social para calentar los ánimos. Con facilidad y ligereza alguien dice que uno de ustedes es traidor y todo mundo busca como madrearlo para que ya no sea traidor y en estas condiciones subjetivas, dirigentes ineptos o mal intencionados conducen el movimiento al fracaso.
Después de la agresión, propusimos buscar dos vías; En primer lugar no hacer una coalición para que no fuera una figura de división más, que se encontrara la "benevolencia del estado" para seguir dividiendo y la otra, buscar un despacho serio para garantizar el derecho de cada trabajador de demandar el respeto laboral al que constitucionalmente nos corresponde.
Nada en esas dos cosas se hizo, porque se confiaron a partir de decir "no hay bronca, el gobierno ya dijo que el que se liquide lo van a contratar" y no ha contratado a nadie.
CFE tiene un problema técnico pero más allá que no le importe lo que el mal servicio representa para la sociedad, tienen un problema político de confrontación que apunta la desintegración de todo el movimiento.
Así, decidimos demandar a través de la licenciada Abreu, defendiendo nuestro derecho laboral, nuestro derecho constitucional pero hacerlo públicamente, era y es un riesgo a partir de la condición del grupo que trae Martín. Ustedes no demandaron con ellos, son traidores, nosotros también somos traidores.
Debemos hablarnos con la verdad, lo digo con la intención de que no nos volvamos a encontrar con un engaño, de decir algo que no podamos hacer, al contario se trata de ver cómo ayudamos ¿Cuál es la intención de muchos compañeros en estos momentos? Que los dirigentes, reales o supuestos no se queden con los edificios, con las cuotas. Eso no nos interesa, que se queden con todo, no lo deseamos.
En ese camino, terminara el sindicato con demandas, con condiciones desastrosas en el terreno económico, no estamos aquí para pelear los bienes del sindicato, lo que más nos importa, lo que le interesa a la gente es recuperar el empleo. A partir de esto, lo demás es lo de menos, a estas alturas lo que nos interesa es que puedan estar trabajando nuestros compañeros y que se pueda ir resolviendo el problema de la prestación del servicio de energía eléctrica, porque va aparejado.
Esta parte de pelear los bienes del sindicato se nos hace como si fueran aves de rapiña, los buitres peleándose con los zopilotes y al final de cuentas no se resuelve nada y le vamos a dar gusto, por si fuera poco, a los enemigos de siempre de la organización. Si de algo sirve que pudiéramos encontrar formas de defendernos, hay que buscarlas, hay que encontrarlas y hay que hacerlo rápido para después no lamentarlo.
Y debemos hacerlo sin crear expectativas falsas, el aspecto jurídico tendrá que continuar, el aspecto político lo enfrentaremos.
Hay una esperanza, el problema es comprender lo que hacemos a sabiendas de que las cosas están destruidas ¿Qué podemos rescatar entre nosotros mismos? ¿Y si esto no se da? Adiós la esperanza y entonces hay que sacrificar a los chismosos. Tenemos que ser fríos y enfrentar un problema que hemos tenido, no ahorita, sino durante nuestra vida sindical; acostumbrarnos a las mentiras.
Encuentro a un compañero y le digo ¿Porqué aguantar las mentiras? ¿En qué parte de este camino que tenemos como trabajadores, el sindicato perdió su idiosincrasia? ¿En qué parte, en qué momento? ¿Por qué aceptar que nos mientan y de todos modos aplaudimos? El dirigente nos mienta la madre y de todos modos le regalamos un caballo ¿Por qué?
El sindicato no era eso. Antes se desaparecía tantito un representante, no iba, y la gente estaba molesta. Como representante general tenía miedo de decir una mentira, aunque a lo mejor la dije, pero le tenía miedo a la gente. Al propio Zedillo le dije; le tengo más miedo a la gente que a lo que me pueda hacer el gobierno, hoy vemos que eso se perdió ¿Por qué aceptar que nos mientan? ¿Cómo va a ser correcto que nos mientan?
Antonio P. Reséndiz García Ex Secretario del Interior; Humberto Barrales Cante-ro, Ex Secretario de Educación y Propaganda; Gonzalo García Nájera, Ex Secre-tario de Economía y Estadística; Filiberto Cruz Ramírez, Ex Secretario de Actas y Acuerdos; Manuel Razo Monsalvo, Ex Pro Secretario de Obra Determinada; Ga-briel Aguilar Calvo, Ex Pro Secretario de Obra Determinada; Adrián Belman Gómez, Ex Pro Secretario de Escalafones; Evaristo López Morales, Ex Pro Se-cretario de Seguridad e Higiene
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